viernes, 31 de enero de 2014

Otoño en Madrid (3ª Parte)

Algo que me llamó mucho la atención, fue ver en distintos lugares muchas estatuas de los reyes y reinas de España. Indagando un poquito descubrí que estas figuras fueron mandadas hacer para la decoración del Palacio Real de Madrid, durante el reinado de Fernando VI. En un principio fueron pensadas que adornasen la cornisa del palacio.
Las figuras fueron realizadas por varios autores, bajo la dirección de los escultores de la Corte Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro. Llegaron a colocarse en la cornisa del Palacio Real según se puede apreciar en algunos grabados de la época, pero a la llegada de Carlos III a Madrid el rey dio orden de retirarlas, pues consideraba el palacio excesivamente adornado. Por esta razón, se colocaron en distintos lugares de la ciudad (Plaza de Oriente, El Retiro, Jardines de Sabatini) y algunas se llevaron a otras provincias españolas.






































Después de la visita al Palacio Real y la catedral de La Almudena, fuimos a ver los Jardines de Sabatini, que son muy chiquititos, la verdad:





Desde allí, está muy cerca la Plaza de España, donde podemos ver un monumento que hace homenaje a Cervantes y su Don Quijote de La Mancha y Sancho Panza:





La siguiente parada obligatoria en un primer viaje a la capital es la Puerta del Sol, donde cada año anuncian la entrada de un nuevo año y donde se encuentra el símbolo por excelencia de la capital: el oso y el madroño, y además también está el km cero:



El kilómetro cero, desde el cual se miden las carreteras nacionales del país.



Muy cerquita de la Puerta del Sol se encuentra la Plaza Mayor, la cual me habría encantado ver de noche porque con el alumbrado navideño tenía que estar preciosa, sin embargo otros compromisos para esa noche y la siguiente no nos permitieron verla así. Queda pendiente para otra ocasión.



En la Gran Vía madrileña

Y es que esa noche teníamos una cita con el musical de "El rey león", del cual podéis leer mi reseña aquí.



Me gustó tanto el musical y la capital, que durante un tiempo ha lucido esta imagen como fondo de pantalla de mi ordenador:


Fue una noche mágica, nos acostamos tarde pero no pensábamos mucho en lo que nos costaría madrugar al día siguiente para seguir de ruta por Madrid. Era nuestro penúltimo día en la capital, pero con renovadas energías gracias al musical, el día siguiente no supuso ningún reto, pero de ello ya os hablaré en la próxima entrada...


miércoles, 29 de enero de 2014

"Las hadas" de Charles Perrault

Hace tiempo que no publicaba una entrada con un cuento clásico, así que creo que ya toca estrenar el 2014 en este aspecto. En esta ocasión, os traigo uno de Charles Perrault, titulado "Las Hadas":

Érase una viuda que tenía dos hijas; la mayor se le parecía tanto en el carácter y en el físico, que quien veía a la hija, le parecía ver a la madre. Ambas eran tan desagradables y orgullosas que no se podía vivir con ellas. La menor, verdadero retrato de su padre por su dulzura y suavidad, era además de una extrema belleza. Como por naturaleza amamos a quien se nos parece, esta madre tenía locura por su hija mayor y a la vez sentía una aversión atroz por la menor. La hacía comer en la cocina y trabajar sin cesar.

Entre otras cosas, esta pobre niña tenía que ir dos veces al día a buscar agua a una media legua de la casa, y volver con una enorme jarra llena.


Un día que estaba en la fuente, se le acercó una pobre mujer rogándole que le diese de beber.
- Como no, mi buena señora -dijo la hermosa niña. Y enjuagando de inmediato su jarra, sacó agua del mejor lugar de la fuente y se la ofreció, sosteniendo siempre la jarra para que bebiera más cómodamente. La buena mujer, después de beber, le dijo:
-Eres tan bella, tan buena y tan amable, que no puedo dejar de hacerte un don -pues era un hada que había tomado la forma de una pobre aldeana para ver hasta dónde llegaría la gentileza de la joven-. Te concedo el don -prosiguió el hada- de que por cada palabra que pronuncies saldrá de tu boca una flor o una piedra preciosa.

Cuando la hermosa joven llegó a casa, su madre la reprendió por regresar tan tarde de la fuente.

-Perdón, madre mía -dijo la pobre muchacha- por haberme demorado-; y al decir estas palabras, le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos grandes diamantes.
-¡Qué estoy viendo! -dijo su madre, llena de asombro-; ¡parece que de la boca te salen perlas y diamantes! ¿Cómo es eso, hija mía?

Era la primera vez que le decía hija. La pobre niña le contó ingenuamente todo lo que le había pasado, no sin botar una infinidad de diamantes.

-Verdaderamente -dijo la madre- tengo que mandar a mi hija; mira, Fanchon, mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla; ¿no te gustaría tener un don semejante? Bastará con que vayas a buscar agua a la fuente, y cuando una pobre mujer te pida de beber, ofrecerle muy gentilmente.
-¡No faltaba más! -respondió groseramente la joven- ¡ir a la fuente!
-Deseo que vayas -repuso la madre- ¡y de inmediato!


Ella fue, pero siempre refunfuñando. Tomó el más hermoso jarro de plata de la casa. No hizo más que llegar a la fuente y vio salir del bosque a una dama magníficamente ataviada que vino a pedirle de beber: era la misma hada que se había aparecido a su hermana, pero que se presentaba bajo el aspecto y con las ropas de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la maldad de esta niña.

-¿Habré venido acaso -le dijo esta grosera mal criada- para darte de beber? ¡Justamente he traído un jarro de plata nada más que para dar de beber a su señoría! De acuerdo, bebe directamente, si quieres.
-No eres nada amable -repuso el hada, sin irritarse-; ¡está bien! ya que eres tan poco atenta, te otorgo el don de que a cada palabra que pronuncies, te salga de la boca una serpiente o un sapo.

La madre no hizo más que divisarla y le gritó:
-¡Y bien, hija mía?
-¡Y bien, madre mía! -respondió la malvada, echando dos víboras y dos sapos.
-¡Cielos! -exclamó la madre- ¿qué estoy viendo? ¡Tu hermana tiene la culpa, me las pagará! -y corrió a pegarle.

La pobre niña arrancó y fue a refugiarse en el bosque cercano. El hijo del rey, que regresaba de la caza, la encontró y viéndola tan hermosa le preguntó qué hacía allí sola y por qué lloraba.

-¡Ay!, señor, es mi madre que me ha echado de la casa.

El hijo del rey, que vio salir de su boca cinco o seis perlas y otros tantos diamantes, le rogó que le dijera de dónde le venía aquello. Ella le contó toda su aventura.

El hijo del rey se enamoró de ella, y considerando que semejante don valía más que todo lo que se pudiera ofrecer al otro en matrimonio, la llevó con él al palacio de su padre, donde se casaron.
En cuanto a la hermana, se fue haciendo tan odiable, que su propia madre la echó de la casa; y la infeliz, después de haber ido de una parte a otra sin que nadie quisiera recibirla, se fue a morir al fondo del bosque.


~FIN~

domingo, 26 de enero de 2014

Versiones ilustradas de "La reina de las nieves"

Con la recuperación del clásico cuento por parte de Disney con su versión llamada "Frozen", "La reina de las nieves" se ha puesto de moda nuevamente. Es uno de mis cuentos favoritos de la infancia y es un gran placer presentaros la entrada de hoy con versiones ilustradas por distintos autores a lo largo del tiempo. Os dejo con ellas. Que tengáis una feliz semana cargada de sueños cumplidos :)

Edmund Dulac:








Adrienne Segur: 





Christian Birmingham:








Inna Kuzubova:



Vladyslav Yerko:









Trefle Rouge:




Arthur Rackman:












Gordon Robinson:





Helen Jacobs:






Emily Balivet:






Kay Nielsen:






Anne Anderson:




Juri-H:





Anastasia Arkhipova:






Angela Barret:


















PJ Lynch:














Polina Yakovleva:




Cho Yong-Joon:









Nika Goltz:

 






 



 Sulamith Wülfing:





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