lunes, 23 de febrero de 2015

"Ferdinando, el Toro". El corto antitaurino de Disney y que Franco prohibió en España

Hoy es un día para comentar los aclamados oscars y viendo noticias al respecto, encontré esta noticia tan curiosa sobre un corto Disney que se llevó en su día el famoso premio y que curiosamente nos habla del maltrato animal, en concreto, el que conlleva la tauromaquia (una "afición" que detesto y espero que de una vez por todas se termine algún día en este país). Desconocía por completo este corto y me ha encantado el mensaje que transmite y como lo hace. Una vez más, gracias a Cinemanía por estos reportajes tan interesantes. Ahora, vamos a indagar un poquito en la historia de este corto, que a simple vista puede parecer muy sencilla:

The Story of Ferdinand the Bull,  es un cortometraje estrenado en 1938 que se ganó los odios de sujetos como Adolf Hitler y, especialmente,  Francisco Franco. Está basado en un cuento para niños del escritor Munro Leaf y el ilustrador Robert Lawson. Con la historia de este bóvido de buen carácter, que prefiere oler flores y tumbarse bajo un alcornoque extremeño antes que embestir el capote, los autores no aspiraban más que a narrar una historia divertida, satirizando los tópicos del mundo taurino. Con lo que no contaron es con que su librito llegó a los estantes de EE UU en enero de 1936, seis meses antes del comienzo de la Guerra Civil Española. Tras la insurrección del 18 de julio, el bueno de Ferdinando se convirtió en el centro de una polémica internacional: las izquierdas lo tomaron como una alegoría pacifista, mientras que el gobierno golpista (dirigido por Franco desde septiembre de ese año) prohibió su historia fulminantemente, interpretándola como una sibilina maniobra judeomasónica a favor del pacifismo y de la República. Otros países, cuyos gobiernos simpatizaban con el bando rebelde, se sumaron al veto: en la Alemania de Hitler, ejemplares del libro fueron quemados en público por chicos muy simpáticos con camisa parda.

¿Conocíais la historia de Ferdinando y lo que significó en nuestro país? Yo me declaro absolutamente ignorante al respecto hasta el día de hoy y me declaro fan total de Ferdinando. Os dejo con el corto (que por cierto, que manía tienen los americanos de confundirnos con mexicanos, a menos que haya una Extremadura en México que yo desconozco... jiji)

miércoles, 11 de febrero de 2015

Un castillo de cuento: El Castillo de Neuschwanstein

Es uno de los castillos más famosos del mundo y uno de los que más anhelo conocer. Hacía tiempo que tenía en mente esta entrada, en concreto desde que estuve en el restaurante de Disneyland hace 2 años , inspirado en éste,  así que como ya ha llovido desde entonces, ya era hora de hablaros de este castillo a quienes no sepáis mucho sobre él y para quienes hayáis tenido la gran suerte de visitarlo, rememorar recuerdos.



El Castillo de Neuschwanstein es uno de los castillos neogóticos mas conocidos del mundo. Lo mandó construis Luis II de Baviera, el ''Rey loco'', en 1866. Originalmente era conocido como el ''Nuevo Castillo Hohenschwangau'', en honor del lugar donde el rey pasó gran parte de su infancia pero su nombre fue cambiado tras su muerte. Es el edificio más fotografiado en Alemania. 

Se construyó en una época en que los castillos y las fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico. Nació como una pura fantasía romántica, una composición de torres y muros que pretendía armonizarse con las montañas y los lagos. Capricho excesivo para algunos, homenaje a la imaginación para otros, combina eclécticamente varios estilos arquitectónicos y su interior alberga múltiples piezas de artesanía no menos fantásticas. Su diseño no es funcional, sino estético, siendo en buena medida el producto de la mente de un escenógrafo teatral. Por dentro, además de continuas referencias a leyendas y personajes medievales como Tristán e Isolda o Fernando el Católico, contiene una completa red de luz eléctrica, una cocina que aprovechaba el calor siguiendo reglas elaboradas por Leonardo da Vinci y vistas a los paisajes a los Alpes, incluyendo una cascada que el monarca podía contemplar desde su habitación. El príncipe heredero Maximilian II de Baviera, padre de Luis II, había mandado rehabilitar en 1832 el ruinoso castillo de Hohenschwangau en "estilo gótico". El romántico paisaje montañoso marcó al joven Luis, que eligió el castillo de verano como su lugar de estancia preferido. Hohenschwangau estaba decorado con escenas de leyendas y poemas medievales, entre ellos de Lohengrin, el caballero del cisne. Luis se identificó ya en su juventud con aquel Lohengrin, al cual Richard Wagner dedicaría en 1850 una ópera romántica.


Luis II proyectó cerca del desfiladero del Pöllat su "Nuevo Castillo de Hohenschwangau". Este debía dar una imagen mejor de castillo medieval ideal que el de Hohenschwangau. Decisivo era su concepto de perfeccionamiento: la construcción debía efectuarse en el estilo más puro y ser acondicionado con los más modernos adelantos técnicos.


En 1867 Luis II visitó el recién reconstruido castillo de Wartburg. Allí le entusiasmó principalmente la "Sala de los Cantores", pretendido lugar del legendario "torneo de los cantores". El castillo de Wartburg y su sala fueron los motivos inspiradores del "Nuevo Castillo de Hohenschwangau". El arquitecto Eduard Riedel fue el encargado de adaptar las ideas destinadas para decorados teatrales del escenógrafo de Múnich Christian Jank.



Los trabajos comenzaron en el verano de 1868, llegándose a rebajar hasta 8 metros de roca de la cima de la montaña para hacer sitio a los cimientos. En junio de 1869 quedó terminada la nueva carretera de acceso. Para la construcción se hizo uso de los medios más modernos, tanto técnicos como de los materiales. Los cimientos se hicieron con cemento, los muros están construidos en ladrillo revestido con piedra caliza clara.


Primero se construyó la puerta fortificada, cuyo piso superior serviría a Luis II de vivienda durante la construcción del castillo. Las obras del castillo comenzaron en septiembre de 1872; el tamaño deseado posteriormente por Luis II para la Sala del Trono exigiría por motivos de estática una técnica moderna, siendo dotada de una construcción de hierro revestida. El equipamiento técnico y decorativo se dio por finalizado, salvo excepciones, a mediados del 1884, cuando el rey Luis II dejó la capital, Múnich, y se instaló permanentemente en el castillo para supervisar su construcción. Ignoró las amenazas por parte de la banca extranjera de embargar sus propiedades, y en 1886 fue incapacitado. Murió ahogado en el lago de Stanberg en Munich, en extrañas circunstancias. Sólo vio su nuevo castillo en obras, no pudiendo ver terminadas las dependencias de las damas y la torre cuadrada, que se erigieron en 1892 en una forma más sencilla que la pensada en un principio.
Los descendientes de Luis II vendieron el castillo al gobierno bávaro, pasando más tarde al alemán. La cantidad por la que fue vendido equivale a los ingresos anuales actuales que el castillo obtiene de los turistas que acuden a visitarlo. 

Neuschwanstein participó en la elección de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, pero no ganó. Ha inspirado numerosas apariciones en películas y series de televisión. El castillo fue elegido por Walt Disney como modelo para el diseño del Castillo de la Bella Durmiente de Disneyland.

Ninguna otra construcción como Neuschwanstein muestra tan claramente los ideales y anhelos del rey Luis II. El castillo no era un escenario de representación real sino un lugar de retiro. Aquí se refugiaba Luis II en un mundo imaginario, el mundo poético de la Edad Media.

Los ciclos de pinturas de Neuschwanstein se inspiraron en las óperas de Richard Wagner, a quien el rey dedicara el castillo. De modelo directo para la decoración sirvieron las mismas sagas medievales a las que había recurrido el compositor para crear sus obras.

Las pinturas murales del castillo tienen como tema historias de amor, culpa, penitencia y salvación. Reyes y caballeros, poetas y parejas de amantes pueblan las habitaciones. Tres figuras son de central importancia: el poeta Tannhäuser, el caballero del cisne Lohengrin y su padre,el rey del Grial Parsifal.

Otro tema principal en la decoración es el cisne. El cisne era a su vez el animal heráldico de los condes de Schwangau, de los que el rey se sentía sucesor, y el símbolo cristiano de la "pureza", a la que Luis aspiraba profundamente.

En la concepción del castillo también jugaron su papel ideas políticas y religiosas, algo que se reconoce especialmente en la Sala del Trono, cuyas representaciones muestran cómo se imaginaba Luis II una monarquía "por la gracia de Dios", un poder que él nunca poseyó.

En Neuschwanstein la Edad media sólo era una fantasía: detrás de una apariencia antigua se escondía la técnica más avanzada y el máximo confort.

Las habitaciones del castillo se calentaban mediante una calefacción central de aire caliente. En todas las plantas se disponía de agua corriente, en la cocina incluso de agua caliente y fría. Los inodoros contaban con desagüe automático. A través de una instalación eléctrica de comunicación interna, el rey podía llamar a sus sirvientes y ayudantes. En el tercer y cuarto piso había incluso conexión telefónica. Los alimentos no tenían que subirse por las escaleras, ya que el edificio también contaba con un elevador.

Ya en la edificación del Castillo se había hecho uso de los medios más modernos. Por ejemplo, las grúas se accionaban mediante máquinas de vapor, y la Sala del Trono se erigió en acero, posteriormente revestido. Otra particularidad de Neuschwanstein son los grandes ventanales, cuyas dimensiones de fabricación aún eran raras en tiempos de Luis II.

No es un sitio en el cual muchos de nosotros quisiéramos vivir, pero soñamos con estar en él una vez en la vida, es un lugar que invita a soñar y cada habitación es puro arte, llenas de fantasía, historia y poesía. Os dejo con algunas imágenes del interior y exterior de esta maravilla y ya me contaréis si os gustaria visitarlo o por el contrario os resulta demasiado pomposo y recargado.




























martes, 10 de febrero de 2015

Elsa no necesita un hombre...

En un grupo Disney en el que participo ha compartido este vídeo que me ha encantado por el mensaje que transmite, además las voces de las chicas son fantásticas. Elsa lleva la voz cantante y le hace ver a las otras Princesas Disney que no es necesario tener un hombre en su vida para ser felices.

 Ya me diréis que os parece, a mí me ha enamorado. Buenas noches cargadas de sueños cumplidos, gente linda!


domingo, 8 de febrero de 2015

Into the Woods, la película. Mi opinión


Director: Rob Marshall
Guión: James Lapine (Musical: Stephen Sondheim, James Lapine)
Música: Stephen Sondheim
Fotografía: Dion Beebe
Reparto: Meryl Streep, Emily Blunt, James Corden, Anna Kendrick, Chris Pine, Johnny Depp, Lucy Punch, Christine Baranski, Tammy Blanchard, Daniel Huttlestone, Tracey Ullman, Mackenzie Mauzy, Billy Magnussen, Lilla Crawford, Richard Glover, Simon Russell Beale, Joanna Riding, Annette Crosbie
Productora: Walt Disney Pictures / Lucamar Productions
Género: Musical. Fantástico. Comedia | Cuentos
Sinopsis: El musical entremezcla argumentos de distintos cuentos de los Hermanos Grimm (Cenicienta, Caperucita Roja, Rapunzel) intentando analizar las consecuencias de los actos y deseos de sus protagonistas.



Opinión personal: Es la tercera peli que veo en este recién estrenado 2015 (El Séptimo Hijo con la que me llevé un chasco y Big Hero 6, que fue una muy grata sorpresa fueron las antecesoras. A ver si me pongo con las reseñas), pero como la más reciente ha sido este musical llevado al cine de la mano de Disney y me ha encantado, es con ella con la que doy comienzo a mis reseñas de películas.

Into the woods (Dentro del bosque) es un famoso musical en EE.UU que comenzó su andadura por los escenarios en 1986 y que le daba una vuelta de torca a los cuentos tradicionales. Para nosotros ha llegado a conocerse gracias al estreno de la película basada en el mismo. Sabía con antelación que no es una interpretación idílica de los cuentos, sino que va más allá y profundiza en los personajes de cuento para dar una reinterpretación de los mismos y enseñarnos las consecuencias que pueden tener muchos de nuestros deseos y sueños.

Iba al cine sin demasiadas expectativas con los chascos que me he llevado con la mayoría de estrenos en los últimos meses, sin embargo y a pesar de las opiniones que había leído a mí me ha fascinado la película, aunque sí que tengo que admitir que hay ciertos puntos a partir de la segunda parte que se podrían haber mejorado: el argumento de Into the Woods nos trae al frente los cuentos de hadas más célebres: el de Cenicienta, Caperucita Roja o Jack y las habichuelas mágicas, pasando por la historia de Rapunzel., unidos con un nexo común que son el panadero y su esposa cuyo deseo de tener un hijo hace que la malvada Bruja les lleve a buscar cuatro objetos  para romper su maldición para poder concebir un bebé, y a su vez, terminar con la que ella misma padece.



 Los temas musicales no son lo mejor del género, aunque hay temas que marcan y letras que te llegan y te hacen reflexionar o disfrutar y pasar un rato divertido (por lo menos en mi caso ha funcionado). El reparto es exquisito: Meryl Street lleva la "voz cantante" en esta historia, tanto en sus momentos como villana como en su faceta maternal con Rapunzel (una escena preciosa) destaca sólo ella sabe hacer. Y también quiero hacer mención especial a otras de las protagonistas femeninas: Emily Blunt como esposa del panadero, junto a Anna Kendrick como Cenicienta son los otros dos personajes que más destacan en esta historia: la primera porque anhela cumplir su deseo y la segunda porque tiene miedo de que se cumpla y no sea lo esperado.  A Johnny Deep nos lo han vendido como una pieza fundamental de la trama cuando sólo tiene 5 minutos de protagonismo, unos 5 minutos geniales, aunque con un aire un tanto pedófilo para mi gusto, pero ya está.


Sobre las historias se narran, me ha gustado especialmente ver el cuento original de La Cenicienta de los Hermanos Grimm, la versión mas dura y cruel. La de Rapunzel es la que menos protagonismo tiene, pero nos narra a través de  breves minutos  el cuento original que leí tantas veces de pequeña. 

Hay dos partes en esta peli muy definivas: una primera que nos narra los cuentos originales, más musical, más ligera, más Disney por así decirlo, todo ello bien integrado dentro de la propia historia para que uno tenga que dejarse llevar sí o sí, los personajes te arrastran con ellos sin darte la posibilidad de tomarte respiro alguno, con un ritmo ágil, lleno de humor.  La segunda que no ha sido del agrado de todos, donde se entremezclan las tramas de unos y otros, se vuelve más oscura, profunda y reflexiva y el ritmo se ralentiza para que podamos entender mejor a los protagonistas, las consecuencias de sus actos y sus sentimientos. 

Para mí el problema de esta segunda parte es que Disney ha querido potenciar el lado optimista del musical y hace que los detalles más retorcidos no sean contados de la forma idónea: por poneros un ejemplo: Cenicienta se casa con su príncipe, y de repente se acaba el amor... ¿y ya está: tú por tu lado y yo por el mío? Me supo a poco y me parece que los hechos en esta parte se cuentan de forma precipitada y en algunos momentos sin demasiada coherencia. Aún así a mí, me gustó más de lo esperado (según lo que había leído antes) esta segunda parte donde una amenaza gigantesca asola el reino sembrando el caos y la destrucción y donde las fábulas dirigen su mirada hacia el mundo adulto, una parte que te hace reflexionar: la bruja no es tan mala como parece o el príncipe encantador no es tan perfecto como aparenta y en ella hay canciones sobre dolor, pérdidas, lo solos que estamos en este mundo.

La ambientación me ha encantado, en especial la que han recreado para el bosque, pasando de la luz y claridad al principio de la historia, a la oscuridad a mitad de la trama cuando la historia se vuelve más compleja, difícil y oscura, y la torre de Rapunzel es tan bonita...  Rob Marshall  despliega su buen gusto por el colorido, los decorados y el vestuario, aunque tengo que reconocer que me habría gustado ver a Cenicienta con los tres vestidos que luce en la versión de los Hermanos Grimm, un detalle menor, superficial, pero es que me cansaba de verla noche tras noche con el mismo vestido... jiji. 

La película finaliza  de forma brillante con el tema  Children Will Listen, una advertencia a los adultos sobre los deseos, los actos y aquello que puedan decir los mayores porque los niños están escuchando y viendo. Un apercibimiento para que las decisiones de los adultos no causen más sufrimientos o no se repitan los mismos errores, y respecto a los finales felices, pues eso: que la vida es otra clase de cuento muy distinto.


No he visto el musical pero después de ver la peli tengo que verlo sí o sí, Por lo que tengo entendido  es mucho más adulto y oscuro, pero Disney fue quien puso el dinero y sus normas.

Resumiendo: si os gustan los musicales, la fantasía y los cuentos de hadas con una esencia adulta y que os hagan reflexionar tenéis que ver esta película, quizás no sea lo mejor del género pero merece mucho la pena su visionado.




viernes, 6 de febrero de 2015

Princesas Disney al estilo hindú

El trabajo del fotógrafo canadiense Amrit Grewal se centra en las bodas. Inspirado por las princesas de Disney, ha realizado el proyecto titulado "Once upon a time", en el que reunió a un grupo de modelos quienes utilizaron bellos vestidos de novia de la India que representan a cada una de las principales princesas de Disney pero con un estilo hindú que da un toque especial a cada foto. Ya sabéis que soy una enamorada de esta cultura y me encanta el vestuario de las mujeres, con lo que la idea me ha encantado. ¿Mis favoritas? Blancanieves, Aurora y Rapunzel. ¿Y las vuestras?

Blancanieves

Aurora

Jasmin

Ariel

Bella

Cenicienta

Mulán

Pocahontas

Rapunzel


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